Entrevista a Ruben Alejandro Casas, profesor de guitarra y bajo en Tamaba.

Un apasionado de las cuerdas, nos cuenta su experiencia desde sus comienzos hasta el dia de hoy, ejerciendo la docencia en Tamaba.

En esta oportunidad, nos acompaña Ruben Casas, docente de guitarra y bajo en Instituto Terciario Tamaba. Vamos a recorrer sus inicios y cómo desempeña su trabajo como profesor en nuestra institución.

¿Cómo fue tu inicio con la música?

Comencé estudiando en la Escuela Popular de Avellaneda y con profesores de manera particular. A los 15 años ya tocaba guitarra y bajo. Al principio aprendiendo de manera amateur y luego perfeccionándome.

¿En qué momento te diste cuenta que querías ser músico?

Es un poco difuso, pero me sentí inmerso en el ámbito musical en recitales y pequeños trabajos, los cuales me hicieron dar cuenta que era lo mío. Esto me obligó a perfeccionarme en la música, desde la lectura musical hasta cómo sacar el sonido.

¿Qué experiencia te marcó como profesional?

Creo que la más importante fue haber tocado en la orquesta de Jazz, como por ejemplo en la orquesta municipal de Tres de Febrero. En la cual tenía que poder interpretar bien las partituras y leerlas a primera vista. También poder acompañar todo lo que indicaba el director y poder realizar el ensamble con los compañeros.

¿Cómo te relacionas con los avances de la tecnología?

A mis 60 años atravesé la época analógica y ahora con la virtualidad me toca adaptarme a los avances tecnológicos, como por ejemplo en lo digital, los programas de grabación para poder tocar encima, programas como Sibelius para escribir partituras por ejemplo. En esta parte me ayudan los alumnos, que al ser más jóvenes me transmiten mucha información y aprendo mucho de ellos.

¿Seguís formándote?

Si, por supuesto, sigo estudiando un montón. Un profesor me dijo una vez, que el mejor profesor, es el mejor alumno, siempre hay cosas para estudiar.
Siempre hay cosas que descubrir en la música, como estructuras, sonidos, formas, acordes, etc.

¿Hay alguien que te influyó en tu carrera?

Si, hay un montón de profesores que me ayudaron en diferentes áreas. Como por ejemplo, en mis primeros acercamientos al Jazz, Walter Malosetti, en su academia me influyó mucho. También Francisco Rivero, Ricardo Pellican entre otros.
Todos esos profesores me transmitieron una información que hoy día la considero valiosísima. En esta instancia lo veo como “grandes tesoros que me regalaron”.

¿Qué mensaje le darías a tus alumnos?

El músico profesional tiene que estar bien dispuesto para poder tener su sonido en regla, sus pedales, que todo funcione, ser ordenado con los horarios. También ser respetuoso con sus compañeros, con la situación, no tratar de sobresalir ni ser virtuoso cuando la circunstancia está adquiriendo un determinado estándar de ejecución.

¿Cómo es tu rol como docente?

Con respecto a la docencia, hay que acomodarse al ritmo del alumno, y poder descubrir por dónde ir para que esa persona pueda ir avanzando con el acompañamiento adecuado, también aprender del alumno, como él aprende.

¿Qué consejo le darías a quien estudia música?

Le daría el mismo mensaje que me daría a mi mismo. Primero tener paciencia y estar seguro de lo que estoy estudiando en este momento tal vez no pueda ver para que me va a servir, pero si en un futuro obtendré los resultados y todo se aplica en el engranaje de la música. Y también no decepcionarse con uno mismo, el estudio es acumulativo, con el tiempo nos damos cuenta de lo valioso que es.

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